Arqueología

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Introducción

Guadalajara cuenta con una importante muestra de yacimientos arqueológicos, entre los que sin lugar a dudas hay que destacar el Parque Arqueológico de Recópolis, en Zorita de los Canes, uno de los legados visigodos más importantes de nuestro país, y la Cueva de los Casares, en las proximidades de Riba de Saelices, que constituye una de las joyas más importantes del arte paleolítico en Europa, en lo referente a grabados, según numerosos expertos nacionales e internacionales.

En los últimos años se está poniendo en valor el patrimonio arqueológico como recurso turístico de relevancia,dentro del denominado turismo cultural, ofreciendo enormes perspectivas de desarrollo. Precisamente la puesta en marcha de este turismo arqueológico ha llevado aparejada la materialización de importantes inversiones públicas en este ámbito,lo que ha redundado muy positivamente en la recuperación y conservación de este importante patrimonio cultural.

Centro de interpretación de RecópolisRecópolisRecópolisVista de RecópolisRecópolis - Centro de InterpretaciónParque Arqueológico de Recópolis

En Guadalajara, la experiencia desarrollada en el Parque Arqueológico de Recópolis viene a corroborar esta realidad,habiéndose convertido en poco tiempo en un significado destino dentro del panorama turístico de la Provincia de Guadalajara.

Su ubicación, la óptima presentación y estado del conjunto arqueológico y su adecuado y eficaz Centro de Interpretación hacen posible que sea uno de los parques arqueológicos más visitados de Castilla-La Mancha.

Parque Arqueológico de Recópolis. Zorita de los Canes

En el Parque Arqueológico de Recópolis encontramos un espectacular paisaje histórico que nos dibuja cómo era la vida de las civilizaciones que lo habitaron y transformaron durante toda la Edad Media y Moderna. Recópolis es una antigua ciudad visigoda mandada construir por Leovigildo, en el año 578, en honor a su hijo Recaredo. Fue una urbe de enorme importancia administrativa en el reino visigodo, llegando a ocupar 30 hectáreas de superficie.

En su recorrido se hace un viaje desde el siglo VI hasta el siglo XVII que ayuda a comprender las distintas formas de vida de las sociedades visigoda, andalusí y cristiana a través de su legado material. Sus restos arqueológicos son la huella imborrable del ir y venir cotidiano de estas gentes en el entorno natural que habitaron; y su Centro de Interpretación es la herramienta primordial para la difusión del Parque Arqueológico y de sus contenidos.

Cuevas – Arqueología

Cueva de los CasaresCueva de los Casares

Cueva de los Casares. Riba de Saelices

Representa uno de los hallazgos más importantes de la meseta castellana. Sus casi 200 grabados y pinturas rupestres la sitúan como uno de los lugares claves para el estudio del Paleolítico, gozando de un enorme reconocimiento por el hecho de que sus grabados pueden ser la primera representación de la reproducción humana, al describir actos como la cópula, el embarazo y el parto. Fue descubierta en 1928 y declarada Monumento Nacional en 1934.

Grabado de la Cueva de los Casares

La Cueva de los Casares está considerada en foros internacionales a un nivel prestigioso muy similar al de Altamira (Cantabria), aunque en lo relativo a grabados, pues basta señalar para ello que en los primeros años de su descubrimiento viajaron hasta el valle del río Linares, donde se ubica, expertos internacionales de la talla del abate Breuil, del arqueólogo Kühn, Obermaier etc…, que avalan la trascendencia del hallazgo arqueológico.

La Cueva de la Hoz – Santa María del Espino

En su interior se encuentra un centenar de figuras de animales, verdaderas miniaturas grabadas con minucioso detalle en diminutas plaquitas de pizarra; en la zona más profunda pueden verse varios conjuntos de figuraciones abstractas.
Esta cueva, descubierta en 1933, da a conocer una faceta nueva del arte paleolítico de la meseta. Fue declarada monumento histórico-artístico en 1935.

Castros

Castro La Cerca – Aguilar de Anguita

Data de los siglos V-IV a.C. Fue excavado por primera vez hacia el año 1915 por el marqués de Cerralbo, quien lo interpretó como castro ibero-romano, y más tarde por el investigador alemán Adolf Schulten, quien identificó el lugar como un campamento romano. Lo más probable es que se trate de una ciudad celtibérica cuyo solar pudiera haber sido utilizado posteriormente por tropas romanas.

Todavía son visibles los restos de la muralla, que en algunos tramos tiene dos metros de grosor y está construida con piedra bien labrada. En la actualidad el recinto se encuentra en estado de ruina.

Castro El Ceremeño – Herrería

El poblado de El Ceremeño, descubierto en los años 80, se asienta sobre un cerro testigo en la margen derecha del río Saúco, en las proximidades de la localidad de Herrería, lo que le confiere una buena posición estratégica. Tiene unos 2.000 metros cuadrados de extensión, y está rodeado por una espectacular muralla de piedra que rodea su perímetro.

El gran interés de este poblado estriba en que ha conservado las estructuras defensivas y domésticas de dos momentos sucesivos de ocupación, uno en el siglo VI a.C., durante el período Celtibérico Antiguo y una segunda ocupación desarrollada poco tiempo después, durante el Celtibérico Pleno. Con algunas diferencias entre ambas fases, su diseño urbano es el típico de “calle central”, con las viviendas de planta rectangular, adosadas entre sí.

Los habitantes de El Ceremeño enterraron a sus muertos cerca del castro. En el año 1997 fue descubierta su necrópolis, una de cuyas fases de utilización es contemporánea al castro.

Castro El Ceremeño, HerreríaCastro La Cerca, Aguilar de Anguita

Castro de los Castillejos – Anguita

Se encuentra enclavado en un cerro del término municipal de Anguita. Se remonta a los siglos VIII-II a.C. De las murallas que cierran el recinto por el flanco sureste, se conservan en la base varios tramos de sillares de notable tamaño y alzados hechos con piedras más menudas.

En el exterior del muro discurre un foso del que son visibles algunos tramos. Adosados al extremo sur de la muralla y por el exterior son visibles unas alineaciones de grandes bloques de piedra que diseñan la planta de una construcción compleja, con muros de hasta 1,5 metros de anchura, cuya relación con el recinto celtibérico no es posible determinar con la mayor certeza.

Castro de La Cava – Luzón

El poblado celtibérico de La Cava se encuentra en un cerro amesetado en forma de espolón rocoso que se adelanta hacia la confluencia del río Tajuña. El terreno que ocupa el recinto amurallado es de planta triangular con los vértices suavizados en redondo.

La cerca actual es en parte la original, principalmente en la zona correspondiente al vértice meridional, donde se acumularon los recursos defensivos por ser éste el flanco menos escarpado y por lo tanto más vulnerable.

La defensa se organizó mediante una doble línea de murallas aterrazadas, como es frecuente en los castros celtibéricos, a las que se antepuso un foso de unos 3 metros de anchura y hasta 2,5 metros de profundidad en el centro.

Castro El Castejón – Luzaga

A unos 600 metros de la villa se encuentran los restos de una ciudad celtibérica, llamada muy probablemente “Lutia”.
Muy próximo a este lugar, a finales del siglo XIX, se descubrió el famoso “Bronce de Luzaga”, una lámina de ese metal de 15 x 16 cms. con una inscripción en lengua celtibérica, que constituye uno de los documentos más importantes de la epigrafía celtibérica.

Igualmente, por esa misma época, se descubrió la importante necrópolis celtibérica de “Los Centenales”, excavada por el Marqués de Cerralbo, que exhumó cerca de 2000 enterramientos. Los actuales restos que quedan de la ciudad celtibérica, básicamente consisten en alineaciones o zócalos de grandes sillares, algunas muestras de las defensas y restos de tres torres.